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Si has entrado a este post es que seguramente estás buscando una hipoteca y te has dado cuenta de una realidad difícil: la casa de tus sueños (esa con terraza y tres habitaciones) tiene un precio que, ahora mismo, no encaja con tus ahorros.

  • Comodidad financiera: Tu cuota mensual no debería superar el 30% de tus ingresos. El objetivo es que el piso puente te permita seguir ahorrando cada mes.
  • Zona con «salida»: Elige un barrio o ciudad con potencial. Como decíamos, barrios conectados por el AVE o zonas con alta demanda de alquiler son ideales, porque si en algunos años decides no vender, siempre podrás alquilarlo.
  • Visión de futuro: Piensa como un inversor. No elijas el piso solo porque te guste el color de las paredes, sino porque sea un activo fácil de vender o alquilar más adelante.
  • Venderlo: Usarás el dinero obtenido para pagar la entrada de tu nueva casa con mucha más holgura.
  • Alquilarlo: Si tu situación personal y económica lo permite, puedes conservar el piso puente como inversión y que la renta de ese alquiler ayude a pagar tu nueva hipoteca.